Tras Alicante y Segovia, trabajamos con dos grupos de 6.º de Primaria de Artxandape Ikastola, con la participación del área de Cumplimiento de Iberdrola.
Bilbao, 6 de noviembre de 2026. El jueves 5 de noviembre llegamos a Artxandape Ikastola (Bilbao), tercera parada del ciclo de talleres de IT’S WORTH IT en España. Con dos grupos de 6.º de Educación Primaria reflexionamos sobre qué significa ser una persona íntegra y preseleccionamos los valores que darán forma al Código de Integridad de cada clase. Lo redactaremos conjuntamente el próximo 26 de noviembre.
Tres centros, una misma pregunta: ¿qué significa ser una persona íntegra?
Con esta sesión completamos la primera ronda de encuentros en los tres centros educativos españoles del proyecto. El ciclo arrancó en el IES Doctor Balmis de Alicante. El 3 de noviembre continuó en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Segovia. Allí el alumnado priorizó la inclusividad y la prevención del acoso escolar como ejes de su futuro código de conducta. En Bilbao hemos trabajado con el alumnado más joven del proyecto, adaptando la metodología a la etapa de 11 y 12 años.
IT’S WORTH IT es una asociación de cooperación del programa Erasmus+ coordinada por Transparency International Italia. En ella participamos Transparencia Internacional España, ASviS, la Asociación Talento para el Futuro y centros educativos de Italia y España. Nuestro objetivo es que el alumnado y el personal de los centros sean protagonistas de una cultura de integridad.

La integridad contada desde la empresa
Como en Segovia, donde nos acompañó Abertis, la sesión de Bilbao contó con integrity actors del ámbito empresarial: Elena Stoian y Gabriela Ortega Sancho, del área de Cumplimiento de Iberdrola, empresa miembro de nuestro Foro de Integridad Corporativa. Explicaron que las empresas, como los colegios, tienen normas para la convivencia, y que Cumplimiento (compliance) ayuda a las personas que trabajan en ellas a entender qué está bien, a preguntar cuando tienen dudas y a avisar si algo no está bien.
Con el “semáforo de la integridad” (parar, pensar y actuar o pedir ayuda) analizamos dilemas ficticios de clase, como dejar copiar en un examen o reenviar la fotografía de otra persona sin su permiso. También analizamos un dilema de empresa: aceptar un regalo a cambio de adjudicar un contrato. Hablamos además de qué hacer ante un error: reconocerlo, decir la verdad, intentar repararlo y pedir ayuda.
Dibujamos a una persona íntegra
Al igual que en los otros centros, la dinámica de la silueta fue el centro del taller. Cada grupo dibujó a tamaño real una “persona íntegra” y la completamos con post-it sobre cómo es y cómo actúa. En grupo decidimos si cada idea iba dentro (lo que está bien), fuera (lo que no está bien) o en la línea, la zona gris que merece debate. Después la situamos en el “mapa del cuerpo”: la boca para lo que decimos, las manos para lo que hacemos, el corazón para lo que nos importa y los pies para el camino que elegimos.
Preguntas como “¿ser leal a tus amistades está bien si tapas algo injusto?” o “¿una persona íntegra nunca comete errores?” abrieron conversaciones en las que lo importante era escucharnos y argumentar.

Próximo paso: escribir los códigos
Las ideas con más acuerdo quedaron preseleccionadas. El 26 de noviembre volveremos a Artxandape Ikastola para que cada grupo redacte y acuerde su propio Código de Integridad. Así avanzamos hacia el objetivo de celebrar al menos dos sesiones presenciales en cada centro antes de que acabe el año.
Con iniciativas como esta, en Transparencia Internacional España reafirmamos nuestro compromiso con una cultura de integridad desde la educación. Queremos que sea una metodología multiplicadora: que lo que construimos en cada aula pueda replicarse en otros centros y que el alumnado y el profesorado lleven estos valores a su entorno, porque la prevención de la corrupción empieza en los valores y las decisiones que tomamos cada día.

